La audiometría infantil son las pruebas de audición que miden si el niño escucha correctamente o tiene un déficit de audición. Estas pruebas son muy necesarias para ver si el niño tiene o no problemas de audición, ya que por sí mismo no podrá darse cuenta a no ser que la pérdida sea elevada. Eso se debe a que el menor se ha acostumbrado a tener ese nivel de audición, es decir, no es capaz de darse cuenta de que realmente no escucha correctamente.

Hemos solicitado ayuda al centro auditivo de Audifono.es en Murcia y nos han comentado que los problemas de audición pueden surgir a cualquier edad. Pero en la infancia temprana son mucho más graves. Como nos han informado, para que el desarrollo del habla y del lenguaje sea el adecuado en el menor, es fundamental que el niño pueda escuchar bien. Si no lo hace, no podrá aprender y su desarrollo será más complicado. Incluso se ha demostrado que la pérdida de audición temporal puede suponer un grave problema en el proceso de aprendizaje del habla.

La pérdida de audición, también conocida como hipoacusia, se puede presentar en tres tipos:

  • Conductiva: recibe este nombre cuando la transmisión del sonido al oído tiene algún tipo de bloqueo. Normalmente suele ser provocada por infecciones en el oído y acumulación de líquido en su interior. Estas pérdidas auditivas suelen ser leves y temporales en los niños y bebés. Pero hay que controlarlas para evitar que sean permanentes o vayan a más.
  • Neurosensorial: también se la conoce como sordera nerviosa. Se produce cuando hay un problema en la estructura del oído o en los nervios de audición. En muchas ocasiones pueden aparecer en el nacimiento o a lo largo de la vida. El problema es que suele ser permanente y puede tener diferentes niveles.
  • Combinada: es la combinación de las dos anteriores.

¿Son necesarias las pruebas de audición en niños?

Como nos dice uno de los profesionales de uno de los centros de audición de Murcia más importantes, las pruebas de audición en niños siempre son recomendables. No solo se recomiendan cuando tenemos certeza o dudas de que el niño pueda escuchar bien, también deberían hacerse las pruebas de manera rutinaria.

En ocasiones no somos conscientes del problema de nuestro hijo y con este tipo de prueba todas nuestras dudas desaparecerán.

Normalmente, el pediatra suele hacer pruebas rutinarias de audición en los chequeos médicos, pero en ocasiones no son suficientes. Desde la Academia Americana de Pediatría siempre recomiendan hacer pruebas más detalladas para tener la certeza de que el menor escucha bien.

Principales síntomas de la pérdida de audición

Nuestro experto en audición de Murcia ha recalcado que no siempre hay que esperar a realizar una prueba de audición para darnos cuenta de que el niño tiene problemas de audición. Hay algunos síntomas que nos pueden mostrar esos problemas como:

  • No mover los ojos o la cabeza hacia el sonido a partir de los seis meses de edad.
  • No sobresaltarse ante sonidos fuertes a los cuales el resto de las personas reaccionan.
  • No responder a la voz de los padres a los tres meses.
  • No comenzar a decir palabras simples a partir del primer año.
  • No prestar atención a las cosas cuando los niños son más mayores.
  • Habla tardía del menor o dificultad para hablar.
  • No responder cuando se le llama por su nombre.
  • Problemas a la hora de entendernos cuando le hablamos en un tono medio o bajo.

¿Cómo se desarrolla la prueba de audición?

Lo más común es que todo comience con un chequeo de rutina y si los síntomas son claros, acudir a un audiólogo u otorrino. Como nos informa el audiólogo profesional de Murcia, en la actualidad hay diferentes pruebas que se pueden hacer, pero las más importantes son:

  • ABR: prueba auditiva evocada del tronco encefálico. El objetivo de esta prueba es detectar con facilidad la pérdida auditiva a nivel neurosensorial. Para conseguirlo, se mide las respuestas del cerebro ante diferentes estímulos sonoros. Suele ser una prueba interesante para los bebés recién nacidos.
  • Prueba de emisiones otoacústicas: se usa en bebés y en niños pequeños. Se coloca una especia de auricular en el oído y se envía una señal. En ese momento, la sonda es capaz de registrar la respuesta del oído interno. Así es fácil detectar posibles pérdidas auditivas.
  • Prueba del reflejo acústico: es una prueba que se encarga de evaluar la respuesta que tiene el oído ante sonidos fuertes.

¿El niño tiene que hacer algo antes de la prueba?

Cuando un niño se va a someter a una prueba auditiva, no hay que realizar ningún preparativo inicial. Solo hay que acudir a la cita a la hora de indicada y el audiólogo se encargará del resto. Lo importante es que el niño acuda a la cita con normalidad y estrés. Es importante que los padres no le metan presión para que haga esfuerzos para escuchar bien. Es una prueba rutinaria y los resultados tienen que ser naturales. Si realmente el menor escucha mal, hay que tomar medidas cuanto antes para evitar que el problema vaya a más.

¿Son peligrosas las pruebas?

Como nos informa el experto en audición de Murcia, las pruebas de audición no presentan ningún riesgo para la salud del menor. Son pruebas sencillas y no tienen ningún efecto secundario. Por lo menos conocido y eso que se llevan realizando durante muchos años.

No hay que tener miedo, no son peligrosas y son indoloras. El niño ni se enterará. Incluso si tiene la suerte de ponerse en manos de un experto profesional en niños, incluso hasta se lo pasará bien durante la prueba.

¿Qué resultado pueden ofrecer estas pruebas?

Tras realizar las pruebas oportunas, es el momento de indicar a los padres los problemas del menor en caso de que los hubiese. En el momento de dar el diagnostico, el audiólogo u otorrino tiene que informar a los padres de si el problema es de tipo conductivo o neurosensorial.

Si la pérdida es conductiva, lo más común es que el médico le ponga una medicación. Aunque en ocasiones la cirugía puede ser la mejor solución. Todo depende del problema.

En el caso de que la pérdida sea neurosensorial, los resultados se mostrarán por niveles. La pérdida más pequeña es el nivel leve, luego hay moderada, grave y profunda. Esta última es cuando el niño no puede escuchar ningún sonido. El tratamiento dependerá de la gravedad y sobre todo de la edad del menor. Por ese motivo es fundamental acudir al experto cuanto antes. Así el problema no irá a más y el niño podrá tener un buen desarrollo.

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